El Grifo es un monstruo con cuerpo de león, cabeza y alas de águila, y espalda cubierta de plumas. Como las aves, construye su nido y, en lugar de un huevo, deposita una ágata. Tiene garras y zarpas largas de tal tamaño que la gente de ese país las convierte en copas para beber. La India fue asignada como el país natal de los Grifos. Encontraban oro en las montañas y construían sus nidos con él, por lo que sus nidos eran muy tentadores para los cazadores, y se veían obligados a vigilarlos atentamente. Su instinto les llevaba a saber dónde yacían los tesoros enterrados, y hacían todo lo posible por mantener a los saqueadores a distancia. Su legendaria vigilancia hizo que el grifo fuera un modelo muy popular para los artistas de la época medieval que esculpían gárgolas. Esta gárgola de grifo de resina fundida en frío mide 6 1/2 pulgadas de alto, 5 pulgadas de ancho y 6 1/4 pulgadas de profundidad.